jueves, 7 de noviembre de 2013

DOCENCIA Y ARTE, PASIÓN DEL ESPIRITU

Por Angie Carolina Gómez

“Yo soy feliz en lo que hago, me gusta mucho de verdad, y la idea de la docencia, yo tuve muchas propuestas, retírese y trabaje, pero a mí me gusta más trabajar con los niños, porque hay muchas cosas maravillosas, el compartir con los niños, ellos aprenden miles de cosas, no tienen ni idea que tanto se aprende, y a mí me gusta mucho la docencia me siento muy realizada y allá llevo mi mensajito del arte plástico”.
Isabel Martínez
En Semana Santa tuve la oportunidad de ver una exposición de Corpoarte, observé varias pinturas, todas muy bellas y con diferente significado; después de dar un lento recorrido apreciando lo que veía ante mis ojos, finalicé, y cuando iba de salida me encontré con la profesora Isabel Martínez, así que pensé en realizar una semblanza de su vida, debido a que hay muchas cosas por saber de ella, varios mensajes que podría transmitirnos a través de su conocimiento, a través del arte.
Isabel Martínez Pérez, nació el 25 de Abril de 1949 en Tuta, Boyacá; es Especialista en Educación en Arte y Folclor y Licenciada en Bellas Artes. Miembro de la Asociación de Artistas Plásticos y Visuales de Boyacá. Corpoarte Duitama. Fundación Luis Antonio Sandoval.
Es una persona sencilla, amable, investigadora, inteligente, arriesgada, pero sobre todo y ella lo afirma, es una persona feliz. Es una mujer muy talentosa, orgullosa de lo que hace y de lo que es; una mujer que es dichosa ejerciendo su trabajo, compartiendo su conocimiento; una profesora que no renunciaría a lo que le apasiona, que no dejaría el arte y la docencia, porque es lo que ha llevado claro toda su vida.
Isabel Martínez desde pequeña, le gustaba sentarse a contemplar, a ver; ella quería recoger todo lo que veía y montarlo en un formato; desde siempre le ha gustado y se ha motivado por el arte; ella dice que el arte la ha acompañado toda su vida y que gracias a eso, es que se han cumplido sus sueños. Ella contaba con el apoyo de su madre desde niña, la motivaba siempre, quería que fuera como su primo que estudiaba en la escuela de artes en Bogotá, pero lamentablemente cuando su madre murió paró toda la historia, porque ya no había quien la impulsara tanto, aun así Isabel fue cultivando su sentimiento y fue trabajando en diferentes cosas que le gustaban; después se dio la oportunidad de trabajar en la docencia y así pagaba la universidad.
Todo lo que estudió ella, todo lo que es ahora, se debe al mismo esfuerzo que hizo y a la lucha por alcanzar lo que tanto deseaba.
El arte es todo un desafío, dice ella, agrega que el color es una riqueza inmensa, y que la reinterpretación de la forma es un estudio muy amplio de la creación, que después, por más que parezca, no se puede imitar exactamente.
El arte es la vida por las expresiones que se encuentran en él. Lo que se puede hacer es disfrutar de ello, enriquecernos con su inmenso significado, comunicarnos el mayor número de veces posible, porque el arte transforma y humaniza, por esa razón la Docente Isabel participa en EL CARTEL DE LA PAZ, transmite su conocimiento de la teoría del color, para que sus estudiantes puedan entender el arte como expresión artística y a su vez como forma de concientizar a un país para que comprenda que la paz existe y que puede comenzar con temperas y pincel.
Uno de sus temas favoritos son los paisajes; eso queda demostrado en las obras que hace, tanto que en uno de los folletos de la exposición de Corpoarte la bautizaron como LA DAMA DEL PAISAJE, porque notaron que lo que más hacía era paisajes, así que para ella fue una gran sorpresa y le agradó, porque a cada artista le daban un nombre y a ella le asignaron ese y definitivamente le gustó mucho.
La profesora Isabel se conoce por su felicidad, por la forma  que camina alegre por los pasillos del colegio, por la capacidad que tiene de llegar a un salón y emocionar y comprender a sus estudiantes; eso es lo que a ella le gusta y la motiva, que por lo menos a cuatro o cinco estudiantes de su clase le brillen los ojos, tan sólo eso es suficiente para ella, y que los demás lo reciban, porque algún día lo necesitarán.
Lamentablemente se encuentran algunas personas a las que no les interesa el arte, que están indispuestas al arte, y lo miran como algo insignificante. Isabel dice que se encuentran un sinnúmero de personas que le dicen al estudiante que pierda artística pero que no pierda matemáticas. El arte es algo maravilloso, es infinito, nunca se termina de aprender, siempre se descubrirán más cosas, siempre saldrán más significados y más leguaje; es el talento más bello en el que se puede destacar el ser humano, y no sólo pintura sino música, baile, canto, poesía, cine, son varias cosas maravillosas.
Isabel Martínez propuso hace unos años en el colegio, cuando había profesor de música, formar dos clases paralelas con dos profesores diferentes, y que los estudiantes pudieran seleccionar entre música y artes plásticas. Esto debería entenderlo el gobierno, la dimensión estética es fundamental pero parece que solo quiere que seamos obreros y que sepamos sumar, restar y obedecer.
 También a ella le gustaría tener su propio salón de trabajo, debido a que trabaja bajo presión, porque le toca decirle a los estudiantes que no volteen la pintura porque dañan el pupitre o que cuidado porque ensucian el piso, a ella le gustaría disponer de un sitio donde lo que hagan los estudiantes lo puedan saborear, sentir más; es difícil pero se hace, porque hay personas muy buenas. El arte es resistencia y estrategia didáctica para la humanización.
La profesora Isabel tiene mucho que transmitirnos, muchas cosas que sé que ella estaría dispuesta a compartir.
Su proyecto es seguir trabajando, dictando clase en todo lugar, ella no para, no quiere hacerlo, precisamente me contaba que tenía un grupo de estudiantes hace mucho, a los cuales les daba clase y ahora son muchachos profesionales en diferente vocación, pero siguen haciendo arte, la llaman y le cuentan algún trabajo que realizaron para la universidad, le agradecen,  y se siente feliz, porque dice ella que esas son las ganancias, porque si es cierto que la siembra da ganancia, el aprendizaje de sus estudiantes es una ganancia.
“Lo más divino de vivir es que todos los días se aprende, cada persona tiene un talento y cuando se tiene es una exigencia para lograr lo que se desea y ponerle la gana, la fuerza, así que busquen lo que les gusta ámenlo y sigan adelante, porque el éxito no está en paquete, está en buscarlo cada día y ser feliz, porque se tiene que ser feliz en lo que se hace, y yo soy feliz, me gusta mucho lo que hago, me gusta la docencia”.
Isabel Martínez
Desde el momento que entré en su casa comencé a vivir el arte, la esperanza inundó mi alma, sonreí ante el deseo de un arte inmortal, de un arte que a pesar de no ser  valorado en nuestro país, reviva y luche contra la esclavitud moderna que se apodera la sociedad y lo aleja de lo bello imponiendo otras formas superficiales y frívolas de la belleza.
Lo más bello de un profesor es que los conocimientos que comparten, los hacen con el alma, y la profesora Isabel Martínez ha demostrado ser una bella pintura, con color, forma, con significado que aún no se termina de definir claramente, porque es inmenso su lenguaje.


ESTUDIOS

v  Colegio Carlos Arturo Torres Peña. Santa Rosa de Viterbo.
v Bachiller Pedagógico. Instituto Integrado Guillermo León Valencia. Duitama-1973.TITULO: MAESTRA
v Universidad de La Sabana. Bogotá 1991.
TITULO: LICENCIADA EN BELLAS ARTES.
v Universidad del Bosque. 1998:
TITULO: ESPECIALISTA EN ARTE Y FOLCLOR.
v Universidad Gran Colombia 2006:
INSTRUCTORA EN EMPRESAS COMUNITARIAS.
v Universidad Católica de Manizales 2007:
ESPECIALISTA EN EDUCACION PEDAGOGICA.

OTROS ESTUDIOS

v Educación personalizada 1976
v Diseño de Modas 1982
v Pintura artística SENCAP, Duitama, 1982.
v Foro de Docentes de Artes, Tunja 1982.
v Mercadeo en la Microempresa, SENA-Duitama, 1993.
v Curso Básico de organización y administración SENA-Duitama, 1995.
v Segundo Simposio Educativo Municipal “Temática la Evolución de las Instituciones Educativas de Nuestra Ciudad, Duitama, 1996.
v Primer centro de actividades lúdicas “Dejemos soñar a los niños su realidad”, Tunja, 1997.
v Congreso Regional de Bioética 2001.
v Cuarto seminario taller de Educación artística y cultural. Tunja, 2002.
v Seminario “taller de museografía” con énfasis en curaduría, Tunja.
v Informática Básica SENA-Duitama, 2002.
v Didáctica de la Educación Artística REDIPACE. Casa Nova. Bogotá 2004
v Diplomado “Empresas Comunitarias y Solidarias“ 2006


EXPOSICIONES COLECTIVAS

v I Muestra de Arte de la juventud trabajadora.  Planetario Distrital –Bogotá, 1982.
v Escuela General Reyes, Policía Nacional-Santa Rosa de Viterbo, 1992.
v Primer encuentro de pintores de  Boyacá, Oicata, 1992.
v II Festival comercial Cámara de Comercio, Duitama, 1992.
v I Exposición de arte Neocontemporaneo y encuentro cultural 500 años de América, 1992.
v Casa de la Cultura, Sogamoso, 1994.
v Primer salón de “Mujeres Mujer”, Instituto de Cultura y Turismo de Boyacá, sala Rafael Tabera, Tunja, 1995.
v Plazoleta de Arte, Plazoleta de San Ignacio, Tunja, 1997.
v Semana Bolivariana, Duitama,  1997.
v VII salón de Artes visuales, Garagoa, 1997.
v Auditoria Cámara de Comercio, Tunja, 1997.
v Alcaldía Mayor de Tunja, Casa Fundador, 1997.
v XXV Festival Internacional de la Cultura, Tunja, 1997.
v XXVI Festival Internacional de la Cultura.  Claustro San Agustín, Tunja, 1998.
v XVIII Semana Bolivariana y de los países hermanos, 1999.
v Antología histórica de Duitama.  Titulo: Un alcalde para recordad, 2000.
v XXIX Festival de la cultura, Tunja, 2001.
v IV Bazarte . Pueblito Boyacense 2004.
v Primer salón de artistas Duitamenses. Semana de la Cultura Bolivariana y de los países hermanos  2004.
v IV Bazarte. Pueblito Boyacense 2004.
v Primer salón de artistas Duitamenses. Semana de la Cultura Bolivariana y de los países hermanos  2004.
v I Festival de las artes. Sala Rafael Tavera Tunja 2006
v Acompañamiento en el Mural, del Francisco de Paula Santander Duitama 2008.
v Participación en la semana Bolivariana 2009.
v Participación en la semana Bolivariana 2010.

EXPOSICIONES INTERNACIONALES

v UNEAC, Villa Clara, Cuba, 2001.
v Palma de Mallorca, CREU DE ROJA DE SOLLER, España, 2001.


EXPOSICIÓN INDIVIDUAL

v Galería de Arte, Centro Colonial Granahorrar, “Paisajes y Recuerdos”, Tunja, 1998.

DISTINCIONES
v Certificado de la exposición del planetario Distrital de Bogotá, en la primera muestra de arte de la Juventud Trabajadora, 1980.
v El vigésimo quinto aniversario del Instituto Nal. De Promoción Social. Reconoce y exalta el trabajo educativo, 1992.
v Placa honorífica, Escuela de Policía Santa Rosa de Viterbo, 1992.
v Certificado de participación en la IV plazoleta de arte Tunja, 1997.
v El Instituto de Cultura, Turismo y Bellas Artes de Duitama.  Confiere mención de honor por su participación en el primer encuentro de Artes Plásticas, 1999.
v Mención de Honor por su aporte a la Antología Histórica de Duitama 2000.
v Certificado de partición en el salón especializado de Dibujo “Artistas Boyacenses”, Tunja, 2002.
v Mención de Honor. Alcaldía Mayor de Tunja 2003
v Certificado: I Simposio Internacional de Pedagogía y Calidad de la Educación UPTC Duitama 2003
v Certificado: Seminario Taller: El papel delas representaciones sociales en le proceso del quehacer investigativo 2003
v Certificado: Seminario Taller: las rutas de la memoria colectiva. UPTC  2004
v Certificado: Didáctica de la Educación Artística.
v Mención de Honor I Salón Artistas Duitamenses 2004.

v Mención de Honor otorgada por el Club de Leones 2008.

SAN JUAN BOSCO: DE LO RURAL A LO URBANO

Por Gabriel Alfredo Guío Acosta

Hace tres años vivo en el barrio San Juan Bosco, el cual limita al oriente con el río Chiticuy, al occidente con la Avenida Camilo Torres, por el norte con el barrio La Paz y la UPTC y por el sur con el barrio Las Lajas y el colegio Santo Tomás. Es un barrio grande que está al suroriente de Duitama, y cerca queda el colegio Santo Tomás, a tres cuadras, pues vivo por la carrera 27, cerca al río.
Cuando decidimos construir nuestra casa en este sector, el barrio era muy despoblado, el rumor del río Chiticuy, el canto de los pájaros y la vegetación le daban al lugar un aspecto campesino que parecía un retiro espiritual ya que no se sentía el ruido de los carros ni de una ciudad congestionada. Se dormía en absoluto silencio.
Pero durante estos tres años el barrio se ha urbanizado de manera acelerada. Tanto que en la cuadra donde vivo han construido 5 casas, casi todas de dos y tres pisos, y en sus alrededores se pueden ver muchas más construcciones nuevas de varios apartamentos. Esto permite deducir que la demanda de vivienda es mucha. También en estos tres años se construyó el supermercado Pasadena, que es muy grande. Allí la gente hace su mercado siempre y no tiene que ir a hacerlo al centro.
Lo más interesante del barrio es su historia, pues sus primeros habitantes llegaron hace más o menos de treinta a cuarenta años, versión que nos confirma doña María Ester Álvarez; ella cuenta que llegó más o menos hace unos cuarenta años y crió a sus seis hijos “a punta de la venta de verduras que ella sembraba en la huerta y vendía en el mercado”, pues este sector era agrícola, se veían muchos sembrados de espinaca, acelgas, cilantro, habas, mazorca y árboles frutales como feijoas, limones, naranjos, pues la ribera del río siempre fue muy fértil.


Pero cuenta don Avelino Márquez que los cultivos no fueron la mejor opción para esta zona, porque algunas plagas los invadieron, y por eso la gente optó por “lotiar” (dividir un terreno en lotes) los terrenos para hacer viviendas, “los cultivos de feijova se acabaron, porque se demoraban de 10 a 12 años para producir, y vino la polilla y acabó con todo. La presión de la polilla hizo que se disminuyera bastante la siembra, porque el control era muy duro”.
Don Avelino agrega “cuando yo llegué hace 40 años todo era un potrero, de un doctor Espejo, que era el dueño de una casa aquí, y tenía un establo con vacas al pie de donde está actualmente el polideportivo. Aún hay algunas paredes de tapia pisada; ahí había una gran casa y tenía su establo. Él era dueño de todo lo que compone al barrio San Juan Bosco, con una parte del barrio San José, hasta bajar a donde hay unas cañas que quedan al pie del mirador del Chiticuy. Toda la parte del polideportivo para abajo, hasta donde es Juan Grande, se llamaba Agua Tendida. Después  nombraron al barrio, Camilo Torres, y a la avenida le pusieron Avenida Camilo Torres y esa casa en la vía de Rancho Grande, ahí llegaba uno a tomar masato y a comer mogolla, que era lo especial”.
Los esposos, Jorge Sanabria y Eliodora Cachope también llegaron aquí hace más o menos cuarenta años, y cuentan que todas estas tierras eran de un médico cirujano llamado Alberto Espejo Niño de Tibaná, casado con una italiana. Él vendió una parte del terreno “a un precio bajito” para construir el colegio Santo Tomás, que al principio era sólo una casa pequeña y se llamaba Promoción Social, con énfasis en cultivo de especies menores, verduras y hortalizas.
Ellos cuentan que el colegio La Sagrada Familia lo fundaron “unas monjitas italianas que le hicieron mucho bien al barrio”, pues una de ellas era médica, Sor Electa, “ella curó a mi esposa de un asma con unos medicamentos que traían de por allá” dice don Jorge. También doña Anita de Ayala, dueña de una tienda que queda al frente del colegio, cuenta que “la monjita viajaba y traía ropa de muy buena calidad, parece que eran paños ingleses, porque esa ropa duraba eternamente”, y “¡eso se armaban unos pintonones!” dice el hijo de don Jorge.
Doña Anita cuenta que la monjita médica la curó de la vena várice, “pero como la gente es envidiosa, parece que a los médicos de por acá no les gustó, y le hicieron la vida imposible, y se tuvo que ir”. Actualmente el colegio funciona para la comunidad y allí se dictan clases para los niños pequeños, desde preescolar hasta quinto de primaria, y “es un buen colegio”, dice doña Anita. También se dictan clases los sábados para los adultos con un programa del gobierno que se llama Transformemos.
 Cuando yo llegué al barrio, las calles estaban sin pavimentar, había muchos lotes que servían de pasto para las vacas, en verdad era un barrio rural. A mí me gustaba ir con mi hermano Gustavo a caminar por la orilla del río, porque era novedoso para nosotros ver el paisaje, ver árboles tan grandes en la rivera. Además nos íbamos a hacer ejercicio por el Pueblito Boyacense, esa parte es llamativa porque todavía existe un paisaje lleno de vegetación. Cuando llegan familiares o amigos de otra parte como Bogotá, siempre los llevamos por esos lados y a ellos les parece muy bonito.

Pero no todo es paz y tranquilidad, porque el barrio también tiene problemas, por ejemplo de inseguridad, ya que “a plena luz del día le han robado los celulares a los estudiantes, sobre todo por el lado del matadero”, como le llaman al polideportivo, que tenemos en la carrera 25 con calle 24. Hace dos años también le robaron el celular a un amigo, Cristian Ruge, por ese lado, pues él iba para su casa que queda en el Pueblito Boyacense. La asociación del barrio ha logrado rescatar este espacio tapando los huecos que había bajo las gradas, y mucha gente hace deporte allí. 


Esto no es bueno para el barrio, pues este es un sector importante de Duitama, ya que ha crecido, y además tiene centros educativos como la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, el colegio La Sagrada Familia, el colegio John Dewey y el jardín
para niños El Divino Niño, y limitando, el Instituto Técnico Santo Tomás de Aquino.
También se presentan otros problemas cerca de la universidad, pues allí hay muchos bares, y “los fines de semana se llenan de mucha gente, sobre todo de estudiantes, y los vecinos no pueden dormir por el ruido de la música y los desórdenes de los jóvenes que se emborrachan. Además, parece que no les prestan los baños y hacen sus necesidades en los andenes de las casas y a nosotros nos ha tocado levantarnos muy temprano a limpiar y a lavar, y eso es un asco. Miren allá… esa reja la pusieron los vecinos para evitar esto y ahora nos dejaron el problema a nosotros, y si nosotros ponemos reja le dejamos el problema a la siguiente casa, y así sucesivamente. Hemos puesto tutelas y la alcaldesa no nos ha escuchado”. Esto nos contó doña María Inés López, que tiene una cafetería donde vende empanadas y café, ella es dueña de la casa, muy cerca de la universidad. Parece que la administración no quiere escuchar las quejas de la gente, “como aquí todo se hace por debajo de la ruana…”, dice don Jorge.
El crecimiento del barrio San Juan Bosco es importante para la comunidad, pues aquí se encuentra de todo, como dije anteriormente, instituciones educativas importantes, droguerías, panaderías, famas, restaurantes, carpinterías, lavandería, papelerías, internet, supermercados, ferreterías, etc. Un porcentaje muy alto de terreno ha sido construido; este sector se ha urbanizado rápidamente, “el barrio es amañador porque aquí están todas mis amistades, yo compré un apartamento por allá cerca al hospital, y no he podido congeniar con la gente, porque cada uno vive en lo suyo y no le importa el resto, en cambio aquí yo me hablo con todo el mundo”.

El barrio pasó de lo rural a lo urbano, pues las edificaciones han invadido muchos lotes que había desocupados o sembrados. Ya el barrio no tiene ese aspecto que tenía hace tres años, un ambiente campesino, no se escuchaban los ruidos de la ciudad y había mucha tranquilidad, pero a medida que se han construido edificaciones nuevas y ha llegado más gente, el barrio se ha hecho más congestionado y ruidoso.
A pesar de todo esto, el barrio sigue siendo muy interesante y acogedor porque tiene cerca un lugar atractivo, que es el Pueblito Boyacense, donde uno puede ir a comerse un helado con la familia y a caminar.

LAS CASAS EN ADOBE Y LOS CIMIENTOS DE PIEDRA

Por Juan David Cuevas Santisteban

En una de las clases de la profesora Aminta Rodríguez me acordé de la casas de mis abuelos; ella nos contó que en un principio los indígenas y aborígenes latinoamericanos, utilizaban el adobe como el elemento básico para la construcción de sus viviendas; este elemento era elaborado con barro, piedras, pasto seco y estiércol de caballo, para que las casas quedaran protegidas del viento y del frío. Y
Según cuenta mi madre, esta técnica para hacer las casas, existe en las zonas rurales de algunos municipios boyacenses, pero poco a poco se han venido reemplazando por las de bloque y algunas en ladrillo; esto debido a la presencia de carreteras que han facilitado el transporte, y por ende el despoblamiento del sector rural. En nuestro departamento,  todavía hay casas en adobe muy antiguas; es interesante pensar que es el departamento con mayor número de campesinos y que sus casas son de adobe. Estas casas han sido demolidas en las ciudades para dar paso a los grandes edificios.
En la provincia de Norte[1] y Gutiérrez[2] por ejemplo, aún se encuentran vestigios de estas construcciones; en el sector rural para delinterar sus propiedades, los campesinos han construido extensos tramos de cimientos de piedra, que al observarlos hoy, dejan ver el paso de la historia y el arduo trabajo de las gentes de aquella época.           

Al hacer el recorrido por los admirables lugares de aquellas tierras, observamos cómo en el municipio de Susacón, esos mismos cimientos que en un principio eran sólo de piedra, hoy en día, han utilizado una mezcla de cemento y arena con el fin de darle mayor firmeza y seguridad.
Me interesó estudiar y analizar la arquitectura de los cimientos de piedra y las casas en adobe de la finca de mi abuelo que está ubicada en la zona del norte, en la parte nor-oriental de Boyacá, cómo allí los campesinos  protegían sus casas y cultivos con cimientos de piedra. También para resaltar cómo se construyeron e iniciaron las grandes ciudades actuales y modernizadas.
El pueblo de San Mateo se encuentra ubicado en la provincia del Norte de Boyacá y para llegar hasta allí hay que cruzar los pueblos de Santa Rosa, Cerinza, Belén, Susacon, Soata Boavita y La Uvita.
Mis abuelos, mi madre y mis tías son oriundos de las diferentes veredas del municipio de San Mateo; una de ellas es Alfaro y otra es la vereda de Peñuela, en ellas mis bisabuelos construyeron hornos para quemar ladrillo y teja, para ir remplazando el adobe.


Este es un horno para cocinar ladrillo y teja, que se ha derrumbado con el pasar  del tiempo. Está ubicado en la vereda de Peñuela y fue construido por mi abuelo y mi bisabuelo.
Tiene la forma de una habitación de tres metros de ancho, cinco metros de fondo y tres metros de alto. Para quemar el ladrillo, se carga el horno con los  ladrillos crudos, ubicándolos en forma de “n”, dejando en el centro el espacio correspondiente para colocar la madera, que son bigas grandes, que se quemaran durante tres días que dura la cocción del ladrillo, después se deja enfriar tres días y se descarga el horno.  

Una de las causas que llevó a mi abuelo a hacer los cimientos en piedra, fue proteger su casa, su parcela, sus animales y su familia. Además mi abuelo me contaba que para hacer los cimientos en piedra se necesitaban muchos obreros porque para hacer tres metros de cimiento; se gastaban mínimo dos días con un solo obrero. Para hacer todo el cimiento se gastaron seis meses. El largo de este cimiento es de aproximadamente 1000 metros, con una altura de metro y medio y tres metros de ancho.
Para hacer todo el cimiento mi abuelo sacaba la piedra de la quebrada y de la finca y para cargar la piedra la ponían en una rastra[3] de bueyes. Aseguraba  mi abuelo que eligió la piedra por su firmeza y que duraba mucho tiempo. Este trabajo se inició alrededor del año 1965 con ayuda de tías, familiares, obreros y vecinos.
 Cimiento principal bordea el camino real.
Según los relatos de mi abuelo y de mis tías para hacer la casa se necesitaron, adobe[4], piedras y un poco de cemento; se comenzó a construir alrededor del año 1963 y 1964, el área de la casa  es de aproximadamente 100 metros cuadrados.
Durante la construcción de la casa: las bases están hechas en piedra y una mezcla de cemento y arena, luego lleva una estructura o  sócalo en el que se colocaron piedras grandes pegadas a la vista, fijadas con la misma  mezcla de cemento y arena; a continuación de este sócalo se pegó el ladrillo, el techo se hizo con teja de barro y en el cielorraso de la casa  se instaló caña brava.
Para hacer la cocina, las paredes laterales y la pared del fondo, se hicieron con solo adobe, y la frontal, con caña brava; para el techo se usaron caña brava y teja cocida, y la fogonera está hecha con adobe; para poder cocinar en él, se le ponen palos de madera. Toda la casa se construyó con obreros y la colaboración de familiares y amigos.




Lado posterior de la cocina                          Pila de teja cocida.
  Parte frontal de la cocina.              Lado posterior y lateral.

Creo que hay que  empezar a valorar el trabajo de nuestros antepasados campesinos, porque ellos saben muchas cosas que nos ayudan a vivir con el medio. Es triste saber que esta hermosa tradición y cultura de construir así se ha perdido y se perderá con el pasar de los tiempos.
Debemos apreciar con gran sentimiento estas  huellas y joyas del pasado y hay que sentirnos orgullosos de tenerlos en nuestros predios; estoy seguro que ayudaré a conservar y cuidar esta tradición en mi familia.



[1]Provincia del Norte de Boyacá: está conformado por los municipios de: Soata, Boavita, La Uvita y San Mateo.
[2] Provincia de Gutiérrez de Boyacá: está conformado por os municipios de: Panqueba, Cocuy, El Espino y Guican, chicas y Covarachia.   

[3] Rastra: elemento elaborado con maderos fuertes en forma triangular. Para cargar especialmente rodillos de madera y piedras muy pesadas. Era halada por una par de bueyes.
[4] Adobe: es una preparación entre barro,  piedras y estiércol de caballo que no se cocina, pero se deja en un molde que se llama: gavera.

VAYA A LA TIENDA…

Por Julián David Corredor Cely
Esta crónica la realicé con el fin de mostrarle a mis compañeros y a ustedes como es la vida de las tenderas de la Ciudadela Industrial.
Las tiendas de la Ciudadela Industrial son cuatro: Tienda JCV de Nubia Cely, Tienda Industrial de Claudia Corredor, Tienda y parador Gallina Criolla de Patricia y Rosalba Salamanca y Tienda Canchas Mini-Tejo de Sonia Guevara.
Hacia el 2003 la señora Claudia Corredor empezó a construir la tienda pidiéndole ayuda a su padre Gonzalo Corredor y a su esposo Raúl Granados, pero este dijo que primero harían la construcción de su casa y luego sí la inversión en la tienda. Empezaron a construir una casa de tres pisos con terraza incluida con muchas dificultades económicas. Terminaron su gran objetivo, construir su casa en obra gris, luego enchaparon solo el primer piso y luego hicieron el gran sueño de Claudia: su tienda; ahora ella podía ayudarle económicamente a su esposo Raúl.
Fueron pasando los meses y el éxito de Claudia con su tienda era muy bueno; en el 2004 la señora Nubia Cely con su esposo Néstor Corredor y sus dos hijos, presentaban una gran crisis económica, ya que Néstor no tenía trabajo y Nubia había estudiado secretaría, pero no ejerció su profesión para dedicarse a cuidar a sus hijos y elaborar los oficios de la casa. En una discusión familiar, Néstor propuso crear una tienda, así mientras el conseguía trabajo ayudaba en la tienda.
Ellos vivían a lado de la casa de Claudia, pidieron un préstamo al padre de Nubia y construyeron la tienda muy rápido. Después de un tiempo ciertas “emociones” agobiaban a Claudia porque la gente también entraba a la tienda de Nubia.
Ese mismo año, se volvió a abrir la tienda más antigua de la Ciudadela; Cafetería Industrial, que había cerrado por la muerte de la tendera, doña Rosa Guevara; pero un día que volvió Sonia Guevara, su hija, heredera de esta propiedad; la reconstruyó y la volvió a abrir, cambiándole el nombre, luego de seis años, y ahora se llama Canchas Mini-Tejo.
Hacia el 2009, Patricia Salamanca buscaba un local que arrendaran frente a la Ciudadela Industrial, y lo encontró justo a una casa de diferencia de la tienda de Nubia y Claudia. Empezaron a traer todo lo necesario para abrirla, primero los estantes de la cerveza y de la gaseosa, el congelador, y otras cosas más… pero se les ocurrió la maravillosa idea de no solo vender cerveza y gaseosa, sino también pasteles y gallina. Pasaron unos meses y el éxito de este parador de comida, como también la tienda de Nubia y Claudia aumentaba, pero el parador Gallina Criolla se fue reconociendo ya que la gente no tenía donde  almorzar y decidieron cambiar el arroz y la ensalada, por una presa de gallina, consomé, unas papas saladas y una cerveza o gaseosa bien frías.
Hoy cuatro años después, las cuatro tiendas son muy reconocidas en la ciudadela industrial, aunque estas aún no entiendan que cada una de ellas tiene sus propios clientes; a mí esta situación me parece muy graciosa; por ejemplo podemos ver que si una tienda pone una promoción, las otras tres la ponen con el mismo precio o menor; porque como dicen por ahí: A todo colombiano le gusta ir donde es más barato.
La gente va a tomar más que todo el viernes en la noche y el sábado al medio día, quizás tomando se olviden de sus problemas y dificultades; otros disfrutan con sus amigos fechas especiales como cumpleaños, navidad, año nuevo entre otros, e incluso bebiendo se reconcilian. No todo es felicidad, ya que algunos clientes están borrachos y gritan a las tenderas, y ellas tienen que aguantar sus cantaletas, llamar a sus familiares para que los recojan o incluso mandarlos en un taxi de lo embriagados que están. Algunas veces niegan la cuenta, niegan todo lo pedido estos borrachitos de barrio, y las tenderas sí trasnochándose hasta las 10 u 11 de la noche, y lo peor de todo es que a veces ellas no pueden salir con sus familiares por quedarse atendiendo.
Las tenderas me contaron algunas anécdotas que no son simples palabras sino están basadas en hechos reales; la que más me impactó fue la de doña Nubia Cely:
-“Un día llegaron a mi tienda tres señores llamados Jorge, Zamír y Fabián, muy amigos míos, de la empresa IDEA de la ciudadela industrial, como a la 1 de la tarde llegaron y era un sábado. Recuerdo que fue en el 2008. Hicieron su pedido y empezaron a beber. Bebiendo les dieron las 7:30 de la noche y los tres estaban muy ebrios. Fabián apuraba a Zamír para irse ya que tenían que coger un bus para regresar a casa. Cancelaron la cuenta y yo les dije que si les llamaba un taxi, pero solo me respondieron que no, ya que iban para Tunja. Jorge se quedó sentado en la silla solo, y Zamír y Fabián se despidieron pero cuando cruzaban la calle, un autobús de la empresa Cotrachica se acercaba muy rápidamente… Zamír vio que venía el autobús así que se retrocedió e intento halar a Fabián para rescatarlo, pero ya era muy tarde… Fabián estaba a unos cuantos metros de él, pero detrás de esta buseta venía un carro pequeño y atropelló a Fabián… no pararon ni el carro ni el bus. Los amigos y el resto de la gente cercana fueron a ayudarlo mientras que yo llamaba una ambulancia muy angustiada, pero cuando llegó la ambulancia ya era demasiado tarde, Fabián había muerto; Zamír estaba vivo de milagro. No fui capaz de ir a verlo, solo un policía se acercó a mi tienda a que le hiciera el favor de regalarle una sábana para tapar el cuerpo, fue tan feo ese momento para mí, ya que si yo no los hubiera dejado ir de la tienda, o les hubiera llamado sus familiares no hubiera sucedido absolutamente nada.”-
Las otras tenderas compartieron el incidente así como tuvieron que aprender a compartir los clientes porque son vecinas. En estos lugares se ve lo que es un barrio, su cotidianidad y el tiempo que pasa… Dejo hasta aquí porque me toca ir a hacer un mandado a la tienda.


BARRIO CERRO PINO

                                                   por Duvan Andrés Leguizamón Moreno

Este proyecto busca relatar parte de la historia del barrio Cerro Pino, el cual se empezó a construir a comienzos de 1985.
Lo elaboré con la ayuda y los conocimientos de doña Aliria Emperatriz Becerra Pedraza, quien lleva viviendo en el barrio Cerro Pino desde 1987, año en el que se comenzaron a habitar las primeras casas; este proyecto lo desarrollo porque vivo en dicho barrio desde el 2008, y es un barrio muy tranquilo; me interesa porque he conocido a sus habitantes y es interesante saber su origen pues se llama Cerro Pino y no deja de ser gracioso porque por más que busqué no encontré pino alguno.
Uno de los problemas que más preocupa a los vecinos del sector, es que en la parte alta de la loma hay una recebera la cual se está llenando de agua y se filtra en las casas y en las calles y si esto sigue así la loma se puede llegar a deslizar perjudicando a más de cinco barrios aledaños.
Doña Aliria Emperatriz me cuenta que el barrio Cerro Pino tiene este  nombre ya que en la entrada del barrio se podían observar tres pinos, los cuales fueron derribados a mediados de 1995, para poder ampliar las vías; ella me cuenta que en horas de la madrugada, que entre cinco y seis de la mañana, los pájaros cantaban muy hermoso, y en donde ahora queda el polideportivo, había otra hilera de pinos que tumbaron a mediados de 1998 para así poder realizar el polideportivo.

Aproximadamente tres años después de que el barrio empezara a ser habitado, en 1990, los habitantes realizaban diferentes actividades como bazares, rifas y otras para reunir fondos y comprar un teléfono (Telecom).
La avenida en estos tiempos estaba sin pavimentar. Hacia el año de 1991 los buses subían sólo hasta la parte alta del barrio Boyacá, esta vía estaba pavimentada hasta allí.
La recebera es uno de los principales problemas del sector. Se ubica en la parte alta del barrio; fue don Salomón Salamanca quien sacando cascajo abrió un agujero de aproximadamente 150 metros de profundidad; en esta loma iban a colocar el basurero municipal pero se reunieron los barrios cercanos al sitio y se opusieron, así que el hueco tuvo que ser tapado con el mismo cascajo de la loma. 
Se hicieron actividades para reunir fondos y construir un tercer tanque en la parte alta del barrio; se tuvo que comprar una motobomba ya que a este barrio no llegaba el agua; se duraba hasta ocho días sin este servicio; había un aljibe en donde queda punto rojo y se podía usar para el consumo; los jóvenes se ganaban la plata de sus onces cargando el agua hasta las casas.
En 1996 se empezaron a realizar campañas de integración para el mantenimiento y aseo de los tanques.
A mediados del 2002 don Salomón Salamanca le vendió la recebera a don Alirio Melo quien es el dueño act
Actualmente tenemos el problema de que el sitio se va a adecuar para colocar una escombrera regional; sin embargo la comunidad aledaña no está de acuerdo y se han venido realizando reuniones   pero hasta en este año 2013, no se ha llegado a ningún acuerdo.
Seguiré profundizando en mi trabajo, por ahora sigo caminando sus calles y viendo como día a día se transforma mientras esperamos a ver qué otra locura se acomodará en el lugar, locura que tal vez dañe el entorno y dañe nuestra calidad de vida. Ojala los concejales y políticos de la ciudad tomaran más en serio la necesidad de cuidar el medio ambiente y la calidad de vida de los habitantes de la ciudad.


MUJER GUERRERA



Por César Andrés Galvis Rincón
El objetivo de mi proyecto es dar a conocer la historia de vida de mi abuela Inés Albarracín; una mujer guerrera que ha luchado para que su familia esté bien sin importar las consecuencias; una mujer orgullosa de lo que hace para salir adelante siempre con valentía y con verraquera.
Lo que hice para llevar a cabo mi proyecto fue realizar varias entrevistas a sus familiares, vecinas, amigos cercanos, para así poder conocer sobre la historia de vida de mi abuela y ampliar la investigación para tener más conocimiento; también fue necesario tomar evidencias de las comidas que hace, el hobby al que se dedica en su tiempo libre y del que se siente orgullosa.
Mi abuela Inés no fue una princesa a la cual  le daban todo lo que pedía, por el contrario, a ella desde muy niña le ha tocado muy duro; esto lo relato con una mirada perdida en los recuerdos de su infancia; nos cuenta que por ser la mayor de sus hermanos le tocaba doblarse en labores porque desde  tempranas horas de la madrugada le tocaba levantarse a ordeñar y pastar el ganado; luego de terminar estas labores se dirigía a su colegio donde estudiaba; luego del estudio y al llegar a su casa cerca de donde el sol se esconde, llegaba a cuidar de sus hermanos menores mientras su mamá trabajaba en el pueblo.
Le cocinaba a  su padre, a sus hermanos, y a las personas que le ayudaban en los cultivos de papa; su padre fue otro de los aspectos por el cual fue dura su infancia, porque ella no tuvo niñez, ya que le tocó ser mujer desde muy niña; ella también relata que en esa época no necesitaban de un computador o de un televisor  para poder divertirse, la única diversión que ella veía  era la cocina ya que cocinar es lo que más le gusta hacer.
Sus estudios fueron solo hasta segundo de primaria ya que en esa época el que aprendía a leer y a escribir se consideraba listo, y porque en ese entonces, solo había hasta este curso por lo cual ella se vio obligada a realizar actividades para compartir con sus hermanos menores; sin embargo no todo era belleza, a sus 10 años falleció su hermano mayor, lo que la llevó a tener un dolor muy fuerte en el corazón porque con él era con quien más compartía.
Después de un tiempo de curar el dolor por la muerte de su hermano, decidió que ella tenía que tener mucha fortaleza para poder darles ánimos a sus hermanos menores, al cumplir sus 14 años decidió tomar unos cursos campesinos de tejido y cocina, después de considerarse enseñada, realizaba objetos de tejido con aguja de croché como bolsos, gorros, y diferentes cosas para adornar su casa.
Luego de unos años, cerca de los 16, le empezó a coger amor a cocinar platos típicos boyacenses; a hacer el masato de arroz, chicha, envueltos de maíz, mute de mazorca, tamales, rellenas entre otras comidas típicas; cuando a mi abuela se le pregunta que por qué realizaba estas comidas ella responde que porque le gusta aprender muchas cosas diferentes a lo tradicional, ya que como tuvo poco estudio buscó salir adelante con la cocina.
Luego de su matrimonio con su esposo José Antonio Rincón, aprendió muchas  otras cosas, por ejemplo, a superar los problemas en pareja y a ayudarse mutuamente; también a ayudarse cuando se les presentó  algún problema como les sucedió luego de que la empresa contratista de Ecopetrol llamada Consorcio Limitada de Tocancipa, en la cual trabajaba su esposo, quebrara y se vieran en una situación muy dura, esto les costó y llevó a una crisis familiar muy fuerte.
Pero juntos superaron el obstáculo, lo que mis abuelos realizaron, en especial mi abuela, fue posible gracias a su conocimiento en las artes de la cocina; entonces ella propuso que vendieran las comidas que sabía hacer y así ganar un poco de dinero para su familia mientras se superaba esta crisis familiar.
Luego de superar esta etapa, ella siguió haciendo estas actividades para ganar un poco de dinero y poder ayudar a su esposo en los gastos económicos ya que a ella no le gusta ser mantenida; algo por lo que se caracteriza mi abuela Inés es porque es una mujer persistente y dedicada y esto la hace una gran persona; la vida es dura relata con lágrimas  en sus ojos, en ellos se nota el cansancio de una mujer que ha luchado por salir adelante; en sus manos se cicatrizan las heridas por lo que ha tenido que sufrir para llegar a ser alguien en la vida.
Ella es reina de la edad de oro 2012-2013 y pertenece a un grupo de danzas y actividades lúdicas de la tercera edad; sus compañeros la consideran líder porque ayuda a todos cuando lo necesitan sin importar lo duro que sea.
Sus hermanas dicen que es una mujer muy especial con todas las personas sin importar quien sea, agregan que es una mujer en la cual todos confían por su honestidad.

Cuando le pregunté que por qué hacía todo lo que hacía, su respuesta me sorprendió mucho; me dijo que lo hacía porque le nace del corazón y no lo hace por quedar bien con los demás.

MIS HÉROES NO USAN CAPA NI ESPADA, USAN RUANA Y BASTÓN


Por Ángela Patricia Gil Sosa.

Quién pensaría que después de 44 años de casados don Carlos Sosa y doña  María Bárbara Cabra seguirían demostrando el amor que a sus 23 y 20 años juraron mantener.
Ellos me contaron que a pesar de comenzar una vida con duras condiciones pudieron salir adelante; dicen que al haber compartido tres meses de su noviazgo se dieron cuenta que podrían, de ahí en adelante, vivir juntos; afirman que en su hogar, sus hijas fueron la alegría y que ellas hoy en día les dan la fortuna de ser abuelos.
Hoy tratan de hacer que sus nietos entiendan la oportunidad que representa, poder estudiar; don Carlos cuenta que en aquella época de juventud apenas alcanzó a cursar primero de primaria; sus padres decidieron que a la edad de 5 años ya podía  trabajar y así ayudar a mantener a su familia.
Al contrario, doña Bárbara, alcanzó a estudiar hasta décimo, pero dejó, el estudio; nos cuenta que se salió del colegio porque quedó embarazada y decidió  dedicarse a su familia.
Ellos a veces nos describen también las condiciones en las que vivían en su época; el transporte por ejemplo se hacía en carretillas o en burro;  cuentan que cuando sus hijas enfermaban las llevaban a un hospital de caridad y que allí debían esperar muchas horas para por fin ser atendidas; su único medio de investigación eran los libros y no como ahora que encontramos las enciclopedias, libros avanzados o el internet que son útiles para investigar trabajos escolares, universitarios o bien sea del trabajo; también dicen que la alimentación en aquellos años era fácil de conseguir porque las personas tenían cerca, sembrados de alimentos, y allí conseguían lo necesario,  y que por el  contrario de hoy, los alimentos no costaban tanto; agregan que la  única bebida en ese entonces era el guarapo o la bien conocida chicha.
Sus 5 hijas nos dan a conocer la importancia de la responsabilidad que sus padres inculcaron en ellas, dicen que en ese entonces para salir a fiestas debían estar en horas precisas y que las muchachas pedían permiso a los papás para que las dejaran salir pero que nunca fueron castigadas duramente, sino que ellos le quitaban lo que más les gustaba como por ejemplo la televisión y las salidas con amigos a los bailes.
Además algunas de ellas narran que la experiencia de haber salido por primera vez de su casa cuando se casaron fue muy dura,  pues en su hogar una sola ayudaba con los que quehaceres y que cuando se independizaron  no sabían ni cocinar.
Las hijas agregan que para ellos sus experiencias vividas no solo hacen lo que hoy son, sino lo que también serán sus hijos el día de mañana; además narran cómo fue la relación entre los jóvenes en ese entonces, para ellas, éstas eran muy serias y llenas de responsabilidad; hoy se asombran mirando a tantas jóvenes embarazadas y llenas de problemas, porque no saben qué hacer con una nueva responsabilidad.

Don Carlos y doña Bárbara nos cuentan que cuando formaron su familia pensaron en construir una vivienda propia, ladrillo por ladrillo; hoy sus hijas junto con sus familias ya tienen un lugar a donde llegar sábado tras sábado a compartir las experiencias de la semana.
Aceptan que con su primer nieto cometieron una equivocación que hoy en día duro se paga; toda la familia se centró en él sin darle correcciones cuando lo merecía, y sin aceptar regaños o quejas sobre él.
Así aprendieron a criar a sus nietos y ambos se sienten orgullosos de ser abuelos y de lo que han logrado formar; Aprendieron que en la vida existen muchos motivos para luchar y para salir adelante.
Las siguientes son algunas historias con las que nos asombraron cuando éramos más pequeños:
Un día doña María Bárbara nos contó que cuando ella era muy pequeña y vivía en el páramo, su papá la mandó a traer leña y también a traer las vacas; cuando regresaba, sorprendida, vio unos patos de oro; ella los correteó lo más que pudo pero cuando ya casi había atrapado uno se escapó y se metió a la laguna llamada Pan de azúcar; la laguna al instante se llenó de neblina y ella alcanzó a divisar cómo el pato de oro se desvaneció en medio del agua. De hecho mucha gente afirma que en el fondo hay oro enterrado, y que por eso la laguna cada vez que le arrojan algún material se llena de neblina para que las personas se pierdan y no puedan volver a encontrar el camino de regreso. Doña
Bárbara, muy asustada recogió sus vacas, y cuando iba bajando una de ellas se le soltó así que decidió dejar amarradas a las demás y cuando el animal iba corriendo, de repente desapareció y de ahí en adelante no supo que pasó con la vaca ni mucho menos con los patos de oro .
Otra que logró llamar mi atención fue la que sucedió hace más de 50 años cuando el papá de doña Bárbara venía con leña y de repente se encontró unas tutumas de oro; él, muy entusiasmado, las recogió en una mochila y las echó encima de la leña; al pasar el tiempo la leña se le hacía más y más pesada, cuando descansó fue a mirar su mochila, cuando la cogió salieron 3 serpientes que se sumergieron en la tierra; cuentan que tiempo después de lo sucedido, este lugar se empezó a venir abajo y se formó un páramo que hoy en día aún persiste pero  se escondió entre árboles y es muy difícil de ubicar.
Aunque estas historias parezcan extraordinarias, yo le creo a mi abuela.
Otra de las historias explica cómo una de mis tías abuelas logró deshacerse de las pecas de la cara. Cuando cumplió los 14 años de edad tenía muchas pecas en la cara y cada tarde iba a un río cercano a la casa donde vivían y allí se restregaba la cara con una piedra hasta que le saliera sangre; fue por mucho tiempo hasta que un día por fin su cara quedó del todo blanca y a pesar de que todos lo consideraban imposible ella a sus 16 años ya no tenía ninguna peca en su rostro.
Otra de sus historias, dice que un día cuando jugaba con su hermanito menor, con una de sus hermanas, se les cayó el niño; ellas no le dieron mayor importancia pero al pasar los años se empezaron a dar cuenta que el joven estaba caminando muy extraño; cuando lo llevaron al médico, éste les dijo que él había sufrido una lesión en sus rodillas y por esto se le haría difícil caminar; hoy a pesar de todo, su hermano tiene una hermosa hija y es casado, pero doña Bárbara se siente responsable de lo que a su hermano le pasó, porque él debido a la lesión nunca pudo tener un trabajo estable; sin embargo él nos dice, entre muchas otras cosas con las que ha llegado a conmover a más de una persona, que las perdonó y que ha gozado de una vida feliz al lado de su familia.  
Mis tías me cuentan que cuando estaban pequeñas se separaron de una de sus hermanas porque mis abuelos se la dieron a otros familiares para que la cuidaran; sobre esto doña Bárbara dice que decidieron hacer esto porque allá podrían darle mejores condiciones, algo que ellos con sus otras cuatro hijas no hubieran logrado.
Además hablamos con don Carlos y él nos dijo que le hubiera gustado tener un hijo algo que fue imposible pero se siente demasiado orgulloso de que al menos tuvo la oportunidad de ser padre.
Sus nietos nos cuentan que sus abuelos para ellos son la felicidad en su familia; los que los escuchan, defienden, consienten y les dan el apoyo incondicional que tal vez ninguna otra persona podría reemplazar.
Hoy en día, tras pasar el tiempo, don Carlos no ha perdido el entusiasmo de lo que ha venido haciendo desde los 5 años; trabajar por su familia ayudado por su esposa Bárbara; ellos salen cada mañana a ordeñar sus vacas, a mirar su finca, darles comida a los animales ya que para ellos es el sustento de cada día.

Hoy, ambos se sienten orgullosos de lo que ya pudieron formar y  esperan llevar una vejez tranquila, sabiendo que sus hijas ya tienen un motivo por quien luchar y que ellos ya tienen la satisfacción  de que todo lo que hicieron fue lo correcto para sacarlas adelante, viviendo tranquilos con su deber cumplido y disfrutando de su familia.