lunes, 18 de noviembre de 2013

LOS AÑOS NO LLEGAN SOLOS

Por Lizeth Estefany Rincón C.

Mi objetivo es dar a conocer la historia de mi abuelita, una mujer que dio todo por sacar a  su familia adelante y que a pesar de los obstáculos, se levantaba cada día a darlo todo; una mujer muy luchadora  que ahora refleja en sus ojos el paso del tiempo, y la experiencia que ha ido ganando a lo largo de su vida.

Para saber su historia tomé evidencias de algunos lugares importantes y entrevisté a mis tíos; en especial a mi mamá y a mi abuelita  quienes me ayudaron con valiosa información que me fue muy útil para la realización de mi proyecto.

Las generaciones cambian, pasa el tiempo, los días, los años y cada vez cambia más y más. Mientras unos nacen otros fallecen, unos porque quieren y no le encuentran significado a su vida, otros por irresponsables y otros porque ya no dan más.

Pero ésta es la historia de una mujer, una madre tan luchadora como son el resto de madres que matarían por sus hijos, entregarían su vida por personas que quizás no las valoren igual que como ellas valoran el fruto de sus esfuerzos.

Ella se llama María Mercedes Becerra, nació en una casa humilde hecha de bahareque, el 8 de abril de 1929, en la vereda El Chorrito; su llegada fue recibida por una partera pues no había los recursos suficientes para ir a un hospital; además que quedaba demasiado lejos ir a buscar uno. Ella tuvo una hermana mayor que quedó embarazada a temprana edad, y que por eso a los 20 años tuvo que irse a vivir a Bogotá y mi abuelita entonces, se quedó con mi bisabuela María Jesús Becerra.

Ella sólo cursó hasta tercero de primaria; aprendió lo básico con la única profesora de la escuela que sólo tenía hasta quinto de primaria; mi abuelita escribía en una pizarra con tiza, pero al ver que vivía tan lejos de la escuela y tenía que ayudarle a su mamá en el trabajo, decidió dejar la escuela para trabajar arando, sembrando, lidiando con bueyes y caballos, criando vacas, gallinas y ovejas, y así comprar lo necesario para su sustento. La forma que utilizaba mi bisabuela para castigar a su hija era con una coyunda que era un rejo de cuero de res bastante grueso.

Al paso del tiempo las cosas se fueron complicando más y surgieron problemas por lo cual mi bisabuela tuvo que casarse  con un hombre de dinero para que las llevara a vivir a otro lugar y así alejarse de tanta presión.

Mientras mi abuelita vivía con su padrastro, fue maltratada y hubo noches en que dormía fuera de su cama, así que acomodaba una cama de paja en la cocina que era apartada y trancaba la puerta para evitar problemas con este señor; pero aunque hacía lo posible para evitarlo seguían los problemas, su madre al ver que ya no aguantaba más ese maltrato, decidió con tristeza enviarla a Bogotá, a donde una buena amiga; le ofreció trabajo en un hospital como despensera, ahorró y compró una máquina de coser que le fue muy útil.

Unos años después se enteró que su mamá estaba gravemente enferma y deprisa se devolvió a El Chorrito, a cuidar de ella; al regresar supo que su padrastro había fallecido, así que se empezó a encargar de muchas labores y al recuperarse su madre, volvieron a su casa  a trabajar en lo mismo, y así quedaron como empezaron, solamente las dos.

Un día cuidando el ganado, se encontró a un hombre al otro lado de la cerca y empezó a hablar con él, se llama Pablo Emilio Cabra Flechas, hijo de los dos únicos terratenientes que había en la vereda (los Cabra y los Flechas); se fueron conociendo  y se empezaron a enamorar; después de 8 años decidieron casarse e irse a vivir juntos sin dejar de lado a su madre que cada vez era más anciana.

Mi abuelito Pablo Emilio construyó una casa de adobe en un sitio más abajo de donde vivía mi bisabuela, y el primer miembro de la familia que llegó fue mi tía Flor y la recibió su abuela; enseguida llegó mi tío Benjamín, después mi mamá Himelda, enseguida mi tía Marleny, después mi tía Matilde, enseguida mi tío Benito y por último mi tío Bernardo; hoy en día mi abuelita tiene 22 nietos y 11 bisnietos.

Después de un tiempo pusieron a todos a estudiar y a que  les ayudaran en el trabajo; todos llegaron hasta quinto de primaria porque en la escuela no había más grados y era muy lejos; toda la ropa que utilizaban la hacía mi abuelita; ella compraba la tela  y hacía la ropa. Después hicieron otra casa de adobe muy cerca al río Chicamocha en la que viven actualmente.


Fueron pasando los años y sus hijos crecían cada vez más y más, comenzaron a tener  novios y se empezaron a casar y mis abuelitos cada vez se iban quedando más solos hasta que sólo quedaron con mi tío Benjamín quien no se casó y no tuvo hijos, y quien es la persona que  más les ayuda en estos momentos. Mi abuelita se ocupaba de la casa y la comida porque se fue enfermando y no podía realizar mucho trabajo pesado, y mi abuelito se ocupó del ganado y así vivieron hasta su vejez; en este momento dice que hubiera podido hacer muchas cosas más y que cuando una persona llega hasta este punto de no poder hacer nada, ya no vale la pena vivir; dice que ya hizo su vida, y que lo mejor sería irse, quedarse dormida por siempre; dice que queda satisfecha porque sacó su familia adelante.

Es muy duro escuchar a una persona que quiero y admiro mucho, hablar de la muerte sin importar el dolor que causaría a las personas que la quieren si llegara a suceder esto. Esta opinión me hace pensar que lo más importante en la vida no es tener, sino aprender y salir adelante con lo que se tiene, y si lo único que tienes es la familia, ayúdala a salir adelante, porque algún día, todos vamos a partir.

Muchas personas no han vivido experiencias que marquen su vida; cosas que nos enseñen que aunque la vida es complicada, es muy valiosa. No todos tienen el lujo de vivir con comodidades y sin problemas; los problemas son experiencias y parte de nuestras vidas.


Por eso los años no llegan solos, llegan cargados de muchas experiencias y enseñanzas que muchos no escuchan y no ponen en práctica;  los consejos que dan estos viejos con sus historias; nos muestran el camino indicado, la ruta que muchos se niegan a seguir. Nacer, crecer, dejar descendencia y morir es el destino de todos; y pensar que estos viejos forjados a la antigua tienen razón cuando dicen: “si hubiera hecho” o “si hubiera dicho”… frases que dan tanta tristeza porque son la vida resumida, tal vez por eso dicen que más sabe el diablo por viejo que por diablo.

AMOR QUE DUELE

                                                        Por Liseth  Dayana Farfán Araque
        Angie Daniela Saavedra Fernández

Nuestro propósito era lograr realizar una reflexión sobre el problema del maltrato a la mujer; para  desarrollarlo entrevistamos a 10 mujeres, conversamos con ellas, tomamos fotografías e intentamos hacer una síntesis de sus experiencias.
Para la presentación hemos decidido recopilar todas las experiencias en una sola así que hemos creado a Paula Jimena Buitrago, personaje de ficción que cuestiona la realidad, y además, seleccionar algunas partes significativas de sus respuestas y ponerlas en un video corto que se encuentra en la ventana del blog diseñada para tal fin.
Paula es una joven de 17 años y vive en el barrio La Milagrosa de Duitama; se encuentra allí por su situación económica, pues ella quedó embarazada a la edad de 15 años cuándo aún vivía con sus padres, quienes le daban una buena vida.
Paula se encontraba en décimo grado cuándo conoció a un joven llamado Juan Sebastián Rojas; salieron durante varios meses pero por malas decisiones tomadas durante ese tiempo, Paula quedó embarazada.
Sebastián se enteró del embarazo de Paula a los pocos días y la abandonó; lo mismo hicieron sus padres, pero ella con la esperanza de que sus suegros la ayudaran  fue a buscarlos; para su sorpresa no la ayudaron, al contrario, al enterarse de lo sucedido “echaron” a Juan de la casa, así que a “regaña dientes” Juan tuvo que responder por Paula y por su hijo.
Sebastián tuvo que empezar a trabajar en lo que fuera para sostener a su familia, pero su sueldo no alcanzaba para mucho, así que por esa razón viven en ese barrio.
Dos años después, nos encontramos en la humilde casa de ésta joven; queremos  hacerle unas preguntas y que nos cuente cómo es un día de su vida.

La casa no es muy acogedora, las condiciones de  esta joven familia son muy precarias, además Paula nos comenta que la situación fue muy dura para los dos, ellos estaban acostumbrados a una vida bastante cómoda, y pasar de esto a una vida tan mala es muy terrible; además nos dice que su compañero sentimental trabaja en la plaza de mercado, bajando cargas de alimentos, mientras ella atiende la casa; el niño ya tiene dos años y hace aproximadamente seis meses quedó embarazada nuevamente.

Juan entra a trabajar a las 4:30 a.m así que Paula tiene que levantarse antes para prepararle el desayuno; durante el resto del día Paula tiene que lavar la losa, la ropa, atender al niño, hacer el almuerzo, el aseo general en la casa, aunque su embarazo hace que todo esto sea más difícil.

Esto aunque parece duro, es el día de muchas mujeres colombianas, sin embargo, lo terrible es cuando Paula agrega que Juan Sebastián la golpea, pues él está acostumbrado a llegar borracho a la casa a golpearla por cualquier cosa; ella sufre porque no se puede ir de la casa porque Juan la tienen amenazada con que si se va, él le quita a los niños; ella llora mucho y nos dice que ella ama demasiado a sus hijos y que no se quiere alejar de ellos nunca, pero que no tiene más opciones pues toda su familia le dio la espalda cuando se dieron cuenta de que estaba embaraza y que vivía en este barrio.

Paula hace parte de la gran lista de mujeres que “permite” que sus compañeros sentimentales las golpeen; después de haber visto tantas cosas y de haber entrevistado a mujeres que pasan por la misma situación, hemos llegado a la conclusión de que son personas que no se valoran, quizás por imposición de la misma sociedad que ha hecho de la mujer un objeto; algunas de estas mujeres vienen en hogares muy disfuncionales y en algunos casos con padres golpeadores; es duro pero son mujeres con baja autoestima; en muchas ocasiones estos maltratos pudieron evitarse pero ellas no hicieron nada, porque se sienten inferiores a los hombres ya que les falta confianza, conocerse y atreverse a descubrir de lo que son capaces de hacer. También pudimos ver cómo es que la mujer ve los golpes, los castigos y los desprecios; se naturalizó el maltrato y justifican así que sus esposos las golpeen poniendo por encima de su dignidad el machismo que la sociedad les ha impuesto.

También pudimos concluir que el maltrato físico y psicológico no sólo lo permiten mujeres de estratos bajos, sin educación, sino que este fenómeno también se presenta en aquellas mujeres que vienen de buenas familias, con comodidades, con educación, principios y valores; de igual manera permiten los maltratos por inseguridad, y con múltiples excusas justifican  a sus compañeros sentimentales  ante la sociedad porque piensan que nunca lograrán algo solas; desafortunadamente en estos estratos sociales influye demasiado ese mal muestro de la apariencia por encima de la dignidad.

Algunas de estas mujeres son ingenuas y creen todo lo que les dicen; desafortunadamente caen en las manos de hombres agresivos y que por medio del miedo y el terror las manipulan; todo esto sucede por malas decisiones puesto que no saben que la mano que toman es la misma que las hundirá; en el momento en que estos hombres las enamoran les pintan un paraíso que con el tiempo se convierte en un infierno.

Todas estas mujeres aún no se convencen de que son valiosas, inteligentes, que pueden aprender todo lo que no les enseñaron: a hacer respetar sus derechos, a poner límites, a apreciar su dignidad humana, a verse en igualdad de condiciones con el hombre, a merecer un amor sin sometimiento ni violencia, a auto respetarse, a tener autonomía, a no resignarse frente a la humillación.

La problemática encontrada aquí, es que el caso de la violencia contra la mujer es un asunto que no tiene muchos años en que fue reconocido como un problema social y un delito en la mayoría de los países de América Latina, así que la pregunta es ¿Por qué se tolera? ¿Por qué el hombre no para?

Las siguientes son las respuestas más representativas que arrojó nuestro proyecto; por supuesto fueron tomadas de las entrevistas realizadas a las mujeres:
·      -  “Cuando éramos novios nos amábamos profundamente y él era muy especial.”
·      -  “Eso no era amor era más la costumbre.”
·      -  “Yo seguía aguantándole todo eso por mis hijos.”
·      -  “Mi hija queda sola y sufriría, prefiero sufrir yo.”
·      -  “Solo me veía como su juguete o su empleada.”
·      -  “Estuve embarazada y lo perdí por culpa de él.”
·      -  “Mis hijos lo querían y le lidiaban las borracheras.”
·    -  “Teníamos dos perros que siempre ladraban cuando él llegaba borracho por la noche, y después de que DANIEL murió, los perros seguían ladrando, tal vez por eso también nosotros sentíamos que él llegaba.”
·      -  “Sí, Claro yo lo demandé ante la comisaria de familia pero en ese tiempo no era tan grave pegarle a una mujer así que la policía casi no me ayudaba.”
·      -  “Yo creo que fue un trauma psicológico porque el sentir que él llegaba de nuevo que estaba en la pieza y yo sentía la necesidad de servirle la comida.”
·    -   “Lo peor es que mis hijos sentían lo mismo y todos teníamos que dormir en la misma pieza.”
·      -    “Si me alejaba de él y además me llevaba a los niños, nos buscaba para matarnos.”
·    -   “Él me amenazaba diciéndome que si algún día me iba, iría a buscarme a donde fuera necesario y me daría un tiro en el pie para que nunca me fuera otra vez y también decía que lo haría así le tocara atenderme y llevarme la comida a la cama.”
·      -  “Unos años antes de morir, cuando mis hijos ya estaban grandes no me volvió a pegar.”
·      -  “DIOS las lleve.”
·     -  “Los últimos años era HORRIBLES pues no solo era maltrato físico sino que también era psicológico.”
·      -  “Por mis hijos porque ellos son lo mejor y más hermoso que me ha podido pasar”
·      -  “Yo estaba en un lugar en donde me golpeaban y me humillaban.”
·      -  “Hubo mucho amor por mi parte, lo amé como nunca.”
·      -  “El LICOR fue mi gran MALDICIÓN.”
·      -  “No me voy porque no tengo a donde ir.”
·    -   “Me duele que mi hija viva esto porque es muy pequeña y podría causarle un trauma psicológico.”
·      -  “Él desacredita mi cuerpo porque me dice que soy fea, gorda y que si me voy del  lado de él nadie me va a querer.”
·      -  “Yo no creo que sea inferior o menos que él pero sí creo que los hombres tienen un poquito más autoridad, y pues eso se la montan a una porque no estudió y no sabe hacer nada en la vida y además si así lo quisiera ese man no me dejaría.”
·       - “Yo seguía con el por qué pensé que no conseguiría nadie que me quisiera y sería igual que con él.”
·      - “Él creía que debía corregirme y castigarme por no obedecer sus exigencias.”
·      -  “Sigo con él porque estoy deslumbrada por el dinero pues él me mantiene y me da el estilo de vida que nunca tuve.”
·    -  “No puedo mirar ningún hombre pues se pone histérico y me golpea cuando llegamos al apartamento.”
·      -  “Lógicamente eso no es amor para él yo soy una obsesión.”
·    - “Yo era muy extrovertida pero ahora vivo muy frustrada ya que me da miedo ser yo misma.”
CANCIÓN: La canción que tomamos como la representación de nuestro proyecto y que también se encuentra en el video de la presentación es MY IMMORTAL de EVENESCENCE y su letra en español es:

Estoy tan cansada de estar aquí
Reprimida por todos mi miedos infantiles
Y si te tienes que ir
Desearía que solo te fueras
Porque tú presencia todavía perdura aquí
Y no me dejará sola

Estas heridas no parecerán sanar
Este dolor es simplemente demasiado real
Hay tanto que el tiempo no puede borrar

Cuando tú llorabas yo secaba tus lágrimas
Cuando gritabas yo luchaba contra todos tus miedos
Tomé tu mano a través de todos estos años
Pero tú tienes todavía
Todo de mí

Tú solías fascinarme
Por tu vida resonante
Ahora estoy limitada por la vida que dejaste atrás
Tu rostro ronda por
Mis, alguna vez agradables, sueños
Tu voz ahuyentó
Toda la cordura en mí

Estas heridas no parecerán sanar
Este dolor es simplemente demasiado real
Hay tanto que el tiempo no puede borrar

Cuando tú llorabas yo secaba tus lágrimas
Cuando gritabas yo luchaba contra todos tus miedos
Tomé tu mano a través de todos estos años
Pero tú tienes todavía
Todo de mí

He intentado duramente decirme a mí misma te has ido
Pero aun así todavía estás conmigo
He estado sola todo desde el principio

Cuando tú llorabas yo secaba tus lágrimas
Cuando gritabas yo luchaba contra todos tus miedos
Tomé tu mano a través de todos estos años
Pero tú tienes todavía

Todo de mí

miércoles, 13 de noviembre de 2013

EL COMPUTADOR DE MI ABUELITA

                                                                       Por Mauricio Avella

El padre de mi abuelita, don Diógenes Ramón González Becerra, era hijo único, heredero de una gran fortuna y de casi toda Duitama. Sus fincas limitaban con Paipa y Santander y era dueño de todo el páramo de la Rusia. Allí tenían ganado y cazaban pumas.
Pero quedó huérfano muy joven, y la verdad es que era un poco inexperto en el tema de los negocios.
En 1920 contrajo matrimonio con Arcelina González, y tuvieron nueve hijos.
María Lina González González, mi abuelita, nace el 6 de septiembre de 1935, en Duitama. Siendo la sexta de nueve hermanos.
Cuando mi abuelita era niña, Duitama era un pueblo pequeño, y no sólo pequeño sino agrario, no existían tabletas, Smartphone, televisión y mucho menos la energía eléctrica.
Mi abuelita y sus hermanos que no eran pocos, se divertían con los oficios del campo, pues siempre vivieron en el campo; ellos sembraban hortalizas, caminaban al río Chiticuy que en ese entonces era potable y apto para bañarse; cuenta mi abuelita: “nosotros  colgábamos lazos de un árbol que pasaba de una orilla a otra del río y nos balanceábamos; era lo máximo”. Sin embargo debo decir que una de las cosas que más le gusta a mi abuelita es la literatura; ella me dice que a la edad de 10 años empezó a leer Las mil y una noches, y que antes de irse a dormir se entretenían con los cuentos que la hermana mayor, a la luz de una vela, les contaba.
Otra de las pasiones de mi abuelita eran los famosos Cuentos de los hermanos Grimm; ella cuando ahorraba dinero y su padre viajaba a Bogotá, le pedía el favor de que le comprara una lista de libros de fantasía, que siempre ha sido su tema preferido; cuando mi abuelita y sus hermanos se enteraron de que los Cuentos de los hermanos Grimm estaban siendo transmitidos por la radio, no dudaron en pedirle a sus padres una planta eléctrica, y fue la primera planta eléctrica a gasolina que hubo en la vereda, y una de las primeras de Duitama; a partir de ese entonces, en la casa  se reunía gente en las noches para tomar, bailar, escuchar radio y platicar.
En el año 1953 compran entre todos una máquina de escribir importada, la cual demoró dos meses en llegar por barco; esta máquina es de marca HALDA,  que hoy todavía se conserva en la casa; pero la única que aprendió rápido y con facilidad a escribir fue mi abuelita.

En esta máquina empezaron a escribir un diario; hoy todavía está en la casa y pienso que muy pocas familias han hecho algo parecido. Desde esas épocas y hasta el día de hoy mi abuelita ha sido una constante escritora y muy amiga de las letras.
En ese mismo año, mi abuelita escribió su primer cuento, llamado El castillo misterioso; tardó aproximadamente 3 meses en hacerlo, “era un poco inspirado en las mil y una noches” cuenta mi abuelita.
Aún recuerdo que en las tardes se escuchaba el golpeteo de las teclas en el rodillo de aquella vieja máquina de escribir, que ya empezaba a fallar un poco.
pero un día mi padre la sorprendió, pues de cumpleaños le regaló un computador, era grande y tenía un teléfono arriba, una versión que en mis 7 años jamás había visto, pero tardamos más en traerlo de foto Japón en el 2005, que ella en cogerle el tiro.
Hoy en día mi abuelita con ya 77 años, se levanta todos los días a las 4:00 am a ordeñar sus vacas, pues es una tradición tenerlas; les alista el alimento, las “manea” y les saca la leche de una forma muy impresionante, ya que es un oficio un poco pesado.


No hace mucho, y sobre todo los días que no hay clases, le ayudo a ella en este oficio; hacemos carreras en el ordeño y siempre me gana.
Pero después del ordeño y darle desayuno a los perros, ella permanece en su cuarto y comienza a escribir; dice que el computador cansa mucho los ojos, y por eso, a veces se pone a escribir a mano.

En los últimos dos años mi abuelita escribe en un portátil todos sus cuentos; ella dice que es como una máquina de escribir mas práctica, pero que echa de menos su maquinita de escribir pues pasaron muy buenos momentos con ella y sus hermanos. Entonces mi abuelita escribe cuentos muy poderosos sobre fantasía; ella quiere publicarlos y ser una escritora reconocida.
Algunos cuentos son:
El gallito mágico, Martica 1, Martica 2, Martica 3, Dos vidas, El peregrino, La princesa y el ogro, Doña Regina de Arismendi.
Y los cuentos de este año son:
El hijo de Luzbel, La hija de las brujas
Para finalizar quiero recordarles  algunas palabras de mi abuelita:
“tengo un computador mágico que con solo sentarme ante él comienza a contarme cuentos.”

LA CÁRCEL, FANTASMA DE LA MEMORIA

Por Madeleine Orjuela y Yineth Ramírez

Toda ciudad tiene sus historias; unas interesantes llenas de heroísmo y luchas,  otras que tienen algo que esconder, misterios que resguardan la memoria. Este trabajo tiene como objetivo recordar la fuga de presos ocurrida en el año 1993 en la  Cárcel del Circuito de Duitama, hechos que marcaron huella en las personas que habitan en los alrededores.
Se recolectó información mediante encuestas y entrevistas; éstas nos brindaron datos que develan los misterios que se relatarán más adelante; porque desde sus comienzos fueron parte en la construcción de la memoria oscura y generaron su propia historia.
En 1.539, con la llegada de los  españoles, quedaron algunas leyendas cuyos protagonistas fueron los pobladores que habitaron estas tierras. Una de las leyendas que ha sobresalido es la de los cuartos y huecos subterráneos que utilizaron los españoles  para torturar y castigar a los indígenas que sabían de yacimientos de oro, y que negándose a entregarlos, por respeto a sus dioses y al Cacique Tundama, tuvieron que pagar con sus vidas. De allí que se puede decir que hubo una prisión o cárcel en la época de la conquista, en el terreno de lo que hoy en día es la ciudad de Duitama… lo anterior lo dice la página del INPEC[1].
La cárcel municipal de Duitama, tuvo sus comienzos en una parte del edificio que luego fue acondicionado totalmente para tal propósito; a partir  de 1.950 cruzó por la imaginación de la ciudad  y de los habitantes del municipio, darle más uso a este espacio y así darle fin a la ola de eventos delictivos que comenzaron a suceder en el país ante la ineficacia del Estado; era fácil por parte de los delincuentes escapar a la persecución de la justicia, ya que no existían instrumentos jurídicos debidamente formados. La prisión terminó de construirse en 1960 después de la adecuación de dicho edificio.
La cárcel está ubicada en la carrera 16 con calle sexta. Al oriente se encuentra la avenida Kennedy, al sur el Cementerio de la ciudad; por la parte occidental se encuentran los barrios las Américas y Primero de Mayo y al noroccidente la glorieta del cementerio y el barrio La Fuente.
Una de nosotras vive en el barrio Las Américas; a media cuadra de la casa se encuentra una pared de 5 o 6 metros de altura con una maya que cubre parte del cielo como un techo que deja filtrar la luz del sol por pequeños huecos como si estos racionaran el calor del astro rey; es difícil saber qué es lo que se encuentra al otro lado de esos muros. ¿Celdas? ¿Seres humanos privados de su libertad? ¿Guardianes? Es la cárcel de la ciudad.
La señora Teresa Rodríguez nos comentó que el lote fue donado por la señora Rosa Rodríguez al municipio; dicen que ella tenía mucho dinero del producto de la venta de chicha; suponemos que en esa época debió ser muy rentable el negocio. Igualmente donó los lotes donde se encuentran el colegio Seminario, el Ancianato y el Cementerio; imaginamos que fueron indulgencias o actos de fe.
A los 7 años se me ocurrió preguntarle a mi madre qué era ese lugar; ella me contestó: “esa es la cárcel de la ciudad, allí van todas las personas que son privadas de la libertad por muchas causas” a lo que le respondí: “¿La cárcel? ¿Por qué vivimos tan cerca?”. Bueno tal vez porque mi padre había comprado el lote sin imaginar que íbamos a ser vecinos de los presos.
Los vecinos del sector han pasado varios oficios a la alcaldía para que la cárcel sea trasladada a otro lugar, lejos de los barrios donde no representen ningún peligro para la seguridad de los ciudadanos, pero las peticiones no han sido escuchadas y los vecinos tuvimos que aprender a convivir con los presos.
Desde hace días, hemos  venido consultando a algunos vecinos sobre acontecimientos que hayan puesto en peligro la paz y la convivencia del barrio; así que nos hemos  encontrado con la sorpresa de varios hechos que a veces hacen pensar en que sería buena idea cambiarse de vivienda.
Se han tratado de escapar los presos varias veces pero una de esas escapatorias es tal vez la que más llama la atención de los vecinos por lo impresionante que llegó a ser. En 1993,  cinco presos trataron de escapar de la cárcel saltando la pared; pero estos presos no sabían que la caída libre era casi que mortal; para esa época no tenía maya y medía más de tres metros. Dos de los cinco presos quedaron allí, tirados en el andén de la cárcel; se fracturaron los tobillos y las piernas; los otros tres corrieron hacia el barrio La Fuente, donde con ayuda de la policía fue capturado uno, y los otros dos en el Parque del Carmen.
Para los vecinos de la cárcel todo fue un caos porque en el momento que sucedieron los hechos algunos padres llevaban a sus hijos al colegio; le preguntamos a Gloria Ramírez sobre lo ocurrido y ella contestó que se enteró por su madre, ya que ella se encontraba en el colegio.
En una noticia del periódico El Tiempo, “NULLVALUE”comenta otro hecho que perturbó la tranquilidad de los ciudadanos cercanos al lugar. Ocurrió en el año 1997, cuando un grupo de internos de la cárcel de Duitama se amotinó en protesta por la decisión de trasladar a tres reclusos a la penitenciaria nacional “El Barne” ubicada a 15 kilómetros de Tunja. La revuelta comenzó en la mañana cuando un grupo de internos subió al techo del penal con la intención de fugarse. Pedían la revisión de sus procesos y el mejoramiento de las instalaciones carcelarias.
Cuenta el periódico que al medio día, “la situación se agravó al producirse una controversia entre los internos de los patios uno y dos, cuando algunos intentaron pasarse de uno al otro. En la confusión, algunos de los malhechores ingresaron a la parte administrativa, destruyeron algunos televisores y robaron máquinas de escribir y equipos de oficina que hasta el momento no han sido recuperados. La Policía rodeó el penal para evitar que los presos se escaparan y proteger a los empleados de la cárcel que se encontraban en la parte administrativa. Varios reclusos tenían armas corto-punzantes; sin embargo, durante el motín sólo se presentaron algunos heridos. Los internos llegaron a un acuerdo con los directivos de la cárcel, en el cual las autoridades del penal se comprometieron a impulsar una reforma a los procesos jurídicos de los 163 reclusos que permanecen en la institución y a re estudiar la orden del Inpec de trasladar a los internos a la cárcel El Barne”[2].
En una entrevista, uno de los guardianes de la prisión nos relató dos historias que le han impactado trabajando aquí. Una de ellas es la de un padre que asesinó al amigo de su hijo por salvarle la vida a su hijo y ahora ambos pagan una condena. La segunda es la historia de un convicto capturado por problemas de drogas y ya estando en prisión siguió con el mismo vicio y un día estando en su celda cogió una sábana y se ahorcó. La frase con la que resume toda su experiencia trabajando en una prisión es la siguiente: “los valientes están en el cementerio y en una prisión”.
Otra entrevista que realizamos fue al profesor Eliécer Nova quien durante muchos años ha tenido la experiencia de desarrollar un proyecto que consiste en llevar a unos estudiantes a la prisión; el profesor Eliécer se propone hacer que los estudiantes se enfrenten a una situación demasiado humana para que saquen conclusiones sobre lo que significa vivir y aprovechar las oportunidades; los estudiantes tienen que llevar elementos de aseo y preparar actividades lúdicas y culturales; se espera que los jóvenes tomen conciencia sobre las consecuencias derivadas de los actos delictivos. El profesor Eliécer concluye lo siguiente luego de numerosas visitas: “los presos comentan muchas vivencias de su situación, hay algunos que manifiestan su arrepentimiento y sus deseos de cambiar, y otros que a pesar de estar arrepentidos son conscientes de que si salen de allá vuelven a delinquir porque la sociedad  los tilda de delincuentes y asumen ese rol”.
Es interesante descubrir que lo que nosotros tenemos diariamente, es lo que los reclusos anhelan más que otra cosa: la libertad. También es triste saber que dentro de esas paredes existen artistas talentosos, pero que al salir, al ver que la sociedad los rechaza, no les queda otra opción más que hacer lo que saben hacer.
De más está decir que a pesar de ser vecinos de los presos no se han presentado desde hace tiempo otros intentos de fuga y se vive en una relativa calma. Pero no cabe duda de que es un poco incómodo pasar todos los días cerca de aquellos muros y tratar de convencerse de dos cosas, la primera, de que la seguridad ha mejorado y que no hay posibilidad de una nueva fuga; y la segunda, que son seres humanos los que están allí, y que algunos de ellos son producto de un sistema desigual e injusto que no le ofrece las oportunidades a todos por igual, así que muchos de ellos seguramente son criminales porque el mundo de hoy exige dinero pero el gobierno no ofrece trabajo digno, ni derechos para todos, y que por tanto algunos siguen el camino del crimen para mejorar su calidad de vida. Terminamos con una pregunta que resume lo anterior ¿Cuántos corruptos de esta ciudad estarán presos aquí? A ellos les darán casa por cárcel seguramente…


 [2] Tomado eltiempo.com 2 de agosto de 1997 Autor NULLVALUE

RECORDAR NO ES VIVIR

 Por KARLA NAYIBE FLOREZ MENDOZA
  
El principal objetivo de este escrito es presentar mi visión sobre lo que significa ser madre soltera, a partir de la historia de vida de mi madre. Ser madre soltera es un fenómeno que deben afrontar las mujeres en esta sociedad, sin embargo, desde mi punto de vista se trata de mujeres guerreras que han tenido que afrontar la vida de una manera heroica, en una sociedad que aún vive del qué dirán y de la visión que imponen los machos.
De este objetivo se desprende la posibilidad de hacer un homenaje a aquellas mujeres valientes, que están en ésta situación. A largo plazo el proyecto se  dirige a exigir que se mejoren las condiciones de vida de las mujeres que son madres solteras, y de esta manera proponerles a las mujeres que piensen en el concepto de autonomía al margen de lo que impone una tradición que no encaja con la realidad de mujer.
Yo quise hacer mi escrito pensando en mi madre porque ella es una madre soltera como muchas, que han dejado su pasado y quieren vivir su presente; algunas personas piensan que en el pasado está la historia del futuro, pero yo quiero hacerles saber que esto no tiene por qué ser así.
Mi madre se llama Lida Beatriz Mendoza Bolaños; nació el 19 de Septiembre de 1964, en el Guamo-Tolima; desde pequeña ha tenido que trabajar; a los nueve años trabajó cuidando a una señora llamada Cleofe, quien le pagaba dos mil pesos el día por ayudarle, pero quien se los daba a su  madre, y ella a su vez los gastaba para cosas de la casa; su infancia y su adolescencia las vivió en una vereda llamada Barroso. Estudió en la escuela de la vereda llamada Escuela de Barroso hasta tercer grado; como sus padres trabajaban todo el día no podían tenerles el almuerzo, por eso ella pedía permiso en la escuela para poder ir a su casa, y hacer el almuerzo para su familia.
A pesar de que sus padres no tenían muchas cosas para ofrecerles, ella dice que era feliz. No tuvo adolescencia, ya que a sus padres no les gustaba que tuviera amigos ni amigas, porque su puesto como mujer estaba en la casa y no en la calle.
A los veintitrés años, se casó con Plinio Flórez Moreno; cuando se fue de la casa incitada por su marido, quien le dijo que se escaparan para que pudieran conformar una familia en Boyacá, ella aceptó porque estaba enamorada; llegaron a vivir a La Trinidad donde un familiar. Irse de la casa de sus padres fue duro; viviendo con Plinio no podía salir si él no estaba ya que no podía dejar a sus hijas solas.
A los veintiséis años tuvo a su primer hija, Andrea Camila Flórez Mendoza, y a los veintisiete años empezó a trabajar como empleada de servicio; duró cinco años trabajando hasta que se enteró que estaba embarazada de su segunda hija Katherine Flórez Mendoza; para esos días, vivían en Chía-Cundinamarca con un familiar; cuatro años después, cuando ella tenía treintaicinco años, tuvo a su ultima hija Karla Nayibe Flórez Mendoza.
Su marido era caballista y alcohólico, ella se aburrió de que todos los días llagara borracho a maltratarla, humillarla y menospreciarla frente a sus hijas, entonces decidió separarse porque él no la apoyó en los planes para su futuro; además  hoy creo que él no tiene criterio propio ni ética, hizo lo que quiso simplemente porque él era el “macho” de la casa, y a esos hombres se les dice llamar padres.
Pero mi madre a pesar de que no tiene muchas cosas para ofrecernos es una mujer que ha luchado para conseguir lo que tiene ahora; es una verraca que no se deja derrumbar por cosas como estas; ella sabe lo que quiere; sueña y anhela cosas para su vida y para las de nosotras.
Mi madre es para mí una inspiración, es mi orgullo, es un ejemplo a seguir; es una mujer que se cansó y no quiso seguir más como un objeto, porque las mujeres no nacimos para cocinar, lavar, planchar, y servirle a un hombre que al fin de cuentas nunca va a saber valorar lo que tuvo.
¿Alguien se ha preguntado qué es lo que quieren las madres soteras? Quizá solamente quieren un poco de justicia y encontrar alguna solución a sus problemas; estas mujeres que han sido silenciadas criticadas y hasta juzgadas por la sociedad que aún vive de contradicciones y del prototipo de familia impuesto por la Iglesia, sólo quieren respeto y oportunidades. Ellas muestran que una familia no solo se conforma de mamá, papá e hijos.
La historia de mi madre es la historia de una mujer que hizo lo que su corazón le decía a gritos: sepárese, y lo hizo sin importar lo que dijera la gente porque como ella dice: “siempre seré dueña de mis emociones, si me siento deprimida cantaré, si me siento triste reiré. Si me siento enferma, redoblaré mi trabajo, si siento miedo me lanzaré adelante, porque no me importa lo que diga la gente; simplemente soy lo que soy y nada ni  nadie me hará cambiar”.
Mi madre es una mujer que nos sacó adelante sola; nos educó, nos inculcó valores porque mi padre es un hombre cobarde, porque desde que se separaron mis padres, él no quiso saber nada de nosotras, pensó que se había liberado de sus responsabilidades.
Mi madre una vez me dijo que la vida es de ella pero que su corazón es de su familia, y que la sonrisa es de ella, pero que el motivo de su risa son sus hijas. Y para mí es impresionante saber que una madre es capaz de dar la vida por un hijo.
Pero yo que soy mujer quiero cuestionar la precaria forma de pensar de algunos hombres y mujeres que piensan que la mujer es inferior al hombre, o según la cual la mujer es lo que el hombre quiere que sea.
Esta lucha aún no ha terminado, desgraciadamente, existen hombres que no reconocen las capacidades y derechos de la mujer, incluso hay hombres que consideran a la mujer un ser humano con capacidades inferiores a las del hombre, y lo más trágico es que hay mujeres que piensan de la misma forma.
Ser madre soltera, nunca debe ser un obstáculo para superarse, se debe seguir caminando por la vida con la frente muy en alto; se deben derrumbar los prejuicios de la gente que les llaman a sus hijos “ilegítimos”; esto es mentira porque ellas los han legitimado con amor genuino, tierno, puro, luchador e incondicional.
Es tan injusto que a la mujer se le menosprecie por  el solo hecho de ser mujer; qué ridículo pensar que un hombre es más capaz que una mujer. Somos humanos con pequeños rasgos que nos hacen diferentes.
Hoy en día mi madre es una mujer independiente, es una señora muy luchadora, tiene una tienda y vive con dos de sus hijas; ahora cree muy pocas veces haber sido feliz, pero para serlo es una mujer que dejó su pasado donde debe estar.
Su mente y su corazón son vulnerables al dolor, y esto tal vez la ha hecho tan fuerte porque una vez me dijo: “la vida nos enseña a vivir”. Por eso digo que a veces recordar no es vivir, porque hay recuerdos que es mejor dejarlos atrás, perdidos en la memoria, porque sino las heridas del pasado continuarán abiertas y sin cicatrizar.

Mi madre, y en general todas las mujeres, son mujeres sin historia, y como dijo Silvio Rodríguez las personas sin historia son la historia. 

viernes, 8 de noviembre de 2013

UNA VIDA LLENA DE MILAGROS

                                                 POR ANGYE NATALIA  PUERTO SOTTO
Mi propósito es relatar parte de la vida de mi padre ya que para mí es un ejemplo de vida y perseverancia.
Mi padre Pablo Alonso Puerto Torres nació en una vereda de Santa Rosa De Viterbo el 2 de junio de 1968, vivió con sus padres hasta los 13 años cuando se fue de la casa  junto con su hermano mayor, Jairo Puerto Torres, quien en ese entonces tenía 15 años.
Al llegar a Duitama consiguieron trabajo  en un taller de mecánica sin saber nada  de mecánica, pero poco a poco fueron aprendiendo; no tenían donde dormir así que cuando salían de trabajar volvían a la finca; el trayecto era duro y largo ya que desde Duitama hasta Santa Rosa y luego desde Santa Rosa hasta la finca llegaban muy cansados.
Así pasó un tiempo y se fueron a vivir con su hermano a Duitama. Y Alonso vivía entre el trabajo, sus novias y la diversión.
Al cumplir 15 años, y de paseo en su cicla en el Pantano de Vargas, fue atropellado por un carro dejándolo muy malherido; incluso hasta le hicieron un croquis; sus lesiones fueron muy graves pero se dieron cuenta de que estaba vivo  y le hicieron varias operaciones porque su brazo quedó muy maltratado y casi no lo pueden recuperar; después de un tiempo pudo volver a trabajar.
Alonso comenzó a trabajar como si no le hubiera pasado nada; su mamá y su familia le ayudaron mucho; pasaron otros años muy felices, se divertía demasiado dice Alonso, pero a sus 18 años fue reclutado por el ejército aunque no debían llevarlo porque las lesiones habían dejado secuelas; aún así el ejército lo llevó al batallón de Sogamoso. Fueron tiempos muy difíciles  ya que con una pierna y un brazo “emplatinados”  no podía correr, no podía hacer ningún ejercicio; esos meses fueron difíciles e interminables; sus padres hicieron hasta lo imposible para sacarlo y seis meses después lo lograron; luego volvió a trabajar en la mecánica ya que era su trabajo preferido.
Alonso, a los 23 años se casó con Alicia Sotto; su novia desde hacía tres años; él pensó y piensa que es  la mujer de su vida, y después de  dos años de casados tuvieron a Daniel, mi hermano mayor.
Al nacer Daniel, Alicia se enfermó mucho, ya que le dio una especie de ataque de nervios y se deprimía; esto fue muy difícil para Alonso ya que le tocó  de padre, madre con un bebe recién nacido y una esposa muy enferma, y claro, un trabajo muy difícil por cumplir; luego de un tiempo Alicia se alivió,  y volvieron a salir adelante.
Alonso dice que su mayor sueño era ser camionero, hasta que lo cumplió y se compró un camión; “el verde”, le decían en el trabajo.
En este nuevo trabajo le pasaron muchas cosas, una de ellas fue una retención realizada por la guerrilla durante nueve días en el Llano; unos pensaban que los iban a matar, otros que no volverían a su casa; sin embargo salieron con vida, y eso para mí es un verdadero milagro de Dios.
La situación del camionero es dura, dice Alonso, corre la vida mucho riesgo.
En uno de los varios viajes para Cúcuta se le paralizó media cara; en ese momento fue tal el susto que salió muy rápido y fue al centro de salud de Pamplona; luego completó su entrega y se devolvió inmediatamente para Duitama y a punto de terapias logró mejorar la situación de su cara aunque no le fue totalmente satisfactoria.
En otro de sus viajes, Alonso iba llevando una carga para Yopal; era noche y tenía mucho sueño, así que le dio el camión al chofer que iba con él pero más adelante se accidentaron. 
En Duitama cuando se disponía a arreglar el camión, iba a bajarle una rueda, y al sacarla el rin se saltó y mi padre resultó muy lastimado, por poco es aplastado; no pudo caminar en semanas, pero luego con la ayuda de un bordón quedó muy bien. Luego dejó de viajar y decidió dedicarse a otro negocio. Éste consistía en procesar plásticos; adquirieron maquinaria que permitía fabricar mangueras para riego; allí tuvieron muchos inconvenientes  por el ruido y la electrificadora ponía muchos inconvenientes por el consumo de electricidad; ese fue otro trabajo muy luchado y guerriado por mi padre y mi madre.
Estas cosas lamentables son las que me han asombrado. Ver cómo mis padres han sabido afrontar los problemas. El destino le tenía otra mala pasada a mi papá; cuando se disponían  a celebrar los 45 años de matrimonio de sus padres, volvió a accidentarse. En esta ocasión iba con su hermano y  su familia en la parte trasera de una camioneta, y un montero que venía de Cerinza los impactó haciéndolos girar; Alonso con su hermano salieron a volar, quedaron muy heridos; a mi madre no le pasó nada pero él se golpeó muy fuerte, se le fracturó la columna; cuando recobró el sentido no se acordaba  de nada de lo que había pasado, estaba en el hospital San Juan de Dios en Bogotá, lo operaron  y le colocaron platino en la columna; los médicos decían que podía quedar en silla de ruedas pero después de mucho tiempo de estar atado a un aparato en todo su cuerpo, y llevado por su fuerza de voluntad, salió delante.
Al mes de que Alonso se mejoró, Alicia se enteró de que tenía tres meses de embarazo; y así nací yo.
Luego de que cumplí los 10 años, mi madre se volvió a sentir mal; pero Alonso acompañado de sus dos hijos supo enfrentar la enfermedad más dura y difícil que sus accidentes: ver a Alicia enferma.
Droga, médicos,  psicólogos y la ayuda de Dios fueron necesarios para salir adelante, después de unos meses Alicia mejoró. Hoy después de mucho tiempo y muchos altibajos, en la vida de mi padre, él es  feliz, volvió a cambiar de trabajo y ahora tiene un almacén de repuestos en la 20; trabajamos en familia, mi madre, mi hermano y yo;  construimos nuestra casa en la 42 donde vivimos y trabajamos; en estos momentos mi padre quiere seguir adelante sin dejar de darle las gracias a Dios por todos los milagros que le ha hecho en su vida.
Por eso para mí la historia de mi padre dejará huella en todos nosotros y para mí es una historia memorable ya que la vida de mi padre y todos los hechos ocurridos en su vida son impactantes y en nuestra familia estar juntos es un milagro de Dios.

Mi padre es un guerrero, ha salido de las más difíciles, nos ha sacado adelante, la ha dado toda por no dejarnos caer en los peores momentos de la vida, pase  lo que pase siempre podrá contar son nosotros. Me siento afortunada por contar con mi familia y por eso este artículo es un homenaje.